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El hueco de oro, lo que distingue a una empresa que lo consigue
Hay una premisa incómoda en estos envíos, que de vez en cuando provoca un pequeño puñado de deserciones. El hecho de que, en demasiados casos, lo que separa a un negocio que triunfa de uno que cierra es la suerte.
Esa suerte es el jugador más poderoso de esta partida y se manifiesta de muchas formas. Una de las más habituales e importantes es el timing, del que ya he hablado alguna vez aquí. Hemos visto la importancia del momento adecuado para cada cosa y también de la velocidad. Otro aspecto de esa máscara de la suerte disfrazada e timing es el tema de hoy, lo que llamo «meterse por el hueco de oro».
Ese «hueco dorado» por el que colarnos se refiere al momento en el que algo está a punto de despegar en popularidad, pero no lo ha hecho de manera masiva.
La cantidad de clientes y negocios que he visto coronarse porque se han metido por ese hueco a la hora de crear su empresa es enorme.
De hecho, este aspecto es tan poderoso que, como ocurre con otras encarnaciones de ese timing o suerte, ni siquiera precisas ser especialmente bueno o destacable para conseguir beneficios importantes.
Cómo identificar los huecos de oro
Ojalá tener un método infalible, porque entonces escribiría esto desde Bali o, mejor dicho, estaría ahora en Bali, así, a secas.
Normalmente, reconoces ese hueco porque eres un insider del sector en el que se produce, con conocimiento de lo que es puntero. Es decir, que la gran mayoría no conoce lo que se está cociendo, pero unos pocos sí, y ven que puede tener una influencia importante, de modo que se colocan en posición, haciendo buena la frase de que es mejor ser el primero que ser el mejor.
Un ejemplo es comprar o vender pisos en el momento adecuado, porque comprendes cuando la burbuja está a punto de estallar, saber lo que es la bitcoin cuando nadie ha oído hablar todavía o haber visto que los modelos de lenguaje dentro del campo de la inteligencia artificial iban a explotar en popularidad. Comprar acciones de Apple tiradas de precio o ver que Amazon estaba comenzando a despegar y dejaba de ser una mera tienda de libros son otros ejemplos.
En el caso de muchos emprendedores, también consiste en localizar una tendencia pujante en otro mercado que suele ir más adelantado y traerlo antes que la mayoría a tu país, por ejemplo.
En definitiva, saltar al cohete cuando ves que está pillando velocidad de crucero, mientras que los demás se subirán al carro cuando esté demasiado alto.
El tiempo escaso de apertura y el peligro de cierre
Como siempre pasa con las encarnaciones de la suerte, hay que tener mucho tino para meterse por el hueco de oro y también para salir de él si es necesario. Esto último hay que hacerlo, por ejemplo, cuando te has metido, pero no has logrado afianzarte pronto y todo se satura, cuando resulta que no era oro todo lo que relucía o cuando parecía que era pronto, pero, en realidad, ya era tarde.
Como pasa con todo en la vida, garantías no hay ninguna y todo es una apuesta y un juego de probabilidades.
Al menos, queda el consuelo de que es relativamente fácil saber cuándo es tarde para meterse por el hueco dorado y ya he comentado la clave en otras ocasiones: cuando todo el mundo está hablando ya de la buena oportunidad que es o lo rico que te vas a hacer.
Recordemos que los huecos de oro lo son cuando sólo los insiders muy enterados que trabajan en ello o saben de verdad lo comentan, pero los demás ponen cara de extrañeza.
El peligro de un mal timing en este sentido es demasiado, porque no importa lo bueno que seas, si nadie quiere ya NFTs o explota la burbuja, eres «el tonto que se queda sujetando la bolsa vacía», como se suele decir en economía.
Efectivamente, uno puede ganar mucho entrando y saliendo de huecos así, independientemente de que luego lleguen a algo, como Apple o los móviles, o no lleguen a nada, como NFTs, metaversos y similares.
Lo ideal es encontrar un hueco de los primeros e instalarte en una posición aventajada, como esos pioneros del oeste que se quedaron las mejores tierras. A partir de ahí, puedes crear una iniciativa que aporte valor y se consolide, porque la actividad proporciona algo que realmente necesitamos y es un avance.
Sin embargo, a la vida y los negocios les importan poco esas cosas y conozco a un puñado de emprendedores expertos en saltar de hueco en hueco, aprovechando el momento cumbre y escapando de nuevo a otro, antes de que dicho hueco se cierre tragando a los pardillos que se quedaron dentro.
¿Y cómo localizar esos huecos? Si somos expertos en lo nuestro, lo detectaremos cuando se produzca en nuestra actividad, pero esas ocurrencias son raras. Aquí entra de nuevo la importancia de tener lo que vimos sobre una red abierta, con gente de toda clase y todos los sectores, hasta los más peregrinos y ajenos a aquello a lo que nos dedicamos.
Eso permite oír hablar de oportunidades y huecos antes que el resto en ámbitos que no sean el nuestro.