Una de las premisas en las que más he insistido cuando he trabajado con emprendedores es la de que tenemos menos control del que creemos, a pesar de lo que dicen las narrativas habituales sobre el tema.

Que nunca lo he dicho por desanimar, sino por gestionar lo que realmente importa, y que a veces dejamos de lado para comprar y creernos esas narrativas que suenan bien.

Es por eso que muchos factores clave que determinan nuestras probabilidades de triunfo o fracaso, no son los que parecen.

Así, por ejemplo, otro elemento clave del éxito es el contexto físico en el que se encuentre inmerso en nuestro negocio.

Location, location, location

Por ejemplo, cuando se trata de locales comerciales para el público, hay un proverbio que dice que el éxito depende de tres palabras: location, location, location.

La ubicación es fundamental y, en algunos casos, la elección de un sitio dos calles más allá puede reducir o aumentar el volumen de ventas de un mismo negocio significativamente.

Sin embargo, esto no solo es clave para iniciativas comerciales donde el cliente tiene que acudir físicamente a nosotros.

Así, no es extraño ni casual que la mayoría de empresas tecnológicas que han triunfado en los últimos años hayan estado ubicadas en un mismo sitio, Silicon Valley y alrededores.

Nos guste o no, hemos de estar físicamente donde el dinero y las ideas, los cuales se suelen concentrar en determinados lugares, porque eso crea sinergias, rentabilidad y círculos virtuosos.

Y como los negocios son fundamentalmente un juego de personas, si no estás en esos sitios en los que todo se mueve, no eres visible y tienes mucho más difícil triunfar.

Lo que es cierto para la tecnología también lo es para muchas otras actividades.

Cuando era joven, mis amigos músicos y DJs se marchaban a Barcelona porque era «el sitio en el que había que estar». Excepto uno, que disfrutó de un modesto éxito, nadie lo consiguió, dando cuenta de que el contexto geográfico no es condición suficiente para lograrlo (al fin y al cabo, esa es una actividad donde apenas unos pocos lo logran como en la lotería). Pero lo que también resultaba cierto era que sí resultaba una condición necesaria.

Quedándose en mi pequeño pueblo o incluso en otros lugares de mayor tamaño, como Soria o Cáceres, no conseguías acceder a nada, porque no eran los sitios donde se concentraban los demás músicos, los productores, el dinero y el sector.

La primera tirada de dados

El contexto físico es tan importante, que la primera tirada de dados en ese sentido, dónde naces, es fundamental para tus probabilidades de lograrlo en la vida y los negocios.

Por ejemplo, puedes nacer con un cerebro como el de Albert Einstein, que si lloras por primera vez en Gambia o Guinea, sintiéndolo mucho, tus probabilidades de llegar donde llegarías en un país del primer mundo se han reducido casi completamente.

Para quienes lleven ya un tiempo, verán que el contexto físico es, en muchas ocasiones, una manifestación más de la suerte (al fin y al cabo, no elegimos dónde y cuándo nacemos, sino que nos viene dado y es nuestra misión gestionar todo lo que podamos el viento a favor o en contra).

El problema con aspectos como el tratado hoy es que en muchas ocasiones se minimizan en favor de otros que nos pueden vender más fácilmente y suenan mejor, como el esfuerzo, las ideas y otras cualidades personales, como la resiliencia y similares.

La resiliencia es fundamental, porque esto es una maratón, pero debemos afrontar que, si tenemos toda la del mundo en el lugar equivocado, no importará, porque seguiremos siendo invisibles para las redes de poder y dinero en las que nos tenemos que integrar como jugadores si queremos lograrlo.

Y esas redes de poder y dinero suelen frecuentar ciertos contextos físicos en los que, nos guste o no, debemos estar.

Esto no solo ocurre a «nivel macro» como en el caso de Silicon Valley, sino también a «nivel micro», como solemos decir los economistas.

Hace un tiempo, un buen amigo experto en navegar estas aguas y que siempre aparece en las fotografías al lado de las caras «que hay que conocer», me dijo que se había cambiado de gimnasio. Y no porque el de siempre hubiera bajado de calidad ni nada por el estilo, sino porque, por esos caprichos y mareas por los que a veces se mueve el mundo de los negocios, la gente importante y el cierre de los tratos se había desplazado a otro gimnasio exclusivo, que había abierto en un nuevo lugar que se estaba poniendo de moda.

Él entendía perfectamente la importancia del contexto físico para los negocios, más allá de las ideas, el marketing o el producto.

Y me temo que nosotros debemos hacer lo mismo si queremos aprovechar al máximo las probabilidades que tengamos.