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Las 5 razones por las que nada nos funciona en esto de los negocios
Un comentario que he oído a menudo en estos años es que «nada funciona en esto de los negocios».
Que te compras un libro para seguir los pasos de ese empresario de éxito, pero no marca una diferencia.
Que comienzas a seguir tal o cual sistema de productividad, pero al poco tiempo ya lo has dejado.
Que tratas de copiar tácticas ganadoras para tu empresa, que hicieron ricas a muchas otras, pero nada.
Y es verdad. No funcionan ni funcionarán en la mayoría de los casos, porque, cegados por la promesa brillante, no vemos el bosque ni la realidad.
Las razones por las que «nada funciona»
Como en todo lo importante en la vida, no hay un único motivo para esto. Lo que ocurre en el mundo real es la confluencia de diversas razones que actúan en conjunto.
Así que examinemos las 5 principales.
1. Nos engañan, pura y simplemente
El primero de los motivos lo comenté en un correo anterior y, aunque no se comenta mucho en voz alta, es el secreto peor guardado.
El de que muchos «expertos« que nos venden sus cursos, seminarios y sistemas, simplemente, no tienen ni idea.
Hoy es el paraíso de los coaches y gurús, algunos bienintencionados y la mayoría, timadores.
Así, están los que hicieron algo una vez y les salió por pura suerte, pero, desde entonces, se creen expertos en ello y se lo intentan hacer creer a los demás.
Luego están los que repiten como loros consignas de otros o la chorrada superficial que leyeron en LinkedIn y suena bien, pero no tienen verdadera experiencia y se estrellan contra el mundo real.
Y también están los que, pura y simplemente, saben que lo más poderoso es una historia. Así que te venden una que suena bien, porque encaja con las creencias que ya tienes o lo que ansías que sea verdad, aunque no lo sea.
Desde el emprendedor y marketero «malote», una de las tendencias más estúpidas y asombrosas de los últimos tiempos, hasta el clásico que mezcla la autoayuda con la sabiduría más vacua de máster de empresa, la fauna es variada.
2. La tontería de las rutinas y los hábitos
Otro de los clásicos propuestos es el «copia lo que hace este empresario de éxito y llegarás al mismo sitio». Creo que todos aquí conocemos ejemplos, desde los hábitos que sigue el (millonario que queramos poner aquí) hasta la rutina mañanera perfecta.
Nada de eso aguanta una mínima mirada crítica, pero por si hay que decirlo en voz alta… La mayoría de esas rutinas mañaneras perfectas son, directamente, impracticables. Al menos, si no eres uno de esos emprendedores difusos que vende rutinas, pero no trabaja realmente durante su día y puede dedicar las primeras cuatro o cinco horas a meditar, meterse en agua fría, ejercitarse o leer a no sé qué estoico, que se removería en su tumba si viera dónde han terminado sus enseñanzas.
En la trinchera del mundo real, ya estás apagando fuegos mientras te lavas los dientes nada más levantarte. O ves esos vídeos explicativos tan bien producidos y, tras veinte minutos de la nada más absoluta, te preguntas a qué se dedica el tío que estás viendo (siempre es un tío), porque se la han hecho las tres explicando su día a día y aún no ha pegado un palo al agua.
Luego están los que creen que, si hacen lo mismo que Bezos, también conseguirán su riqueza.
Para empezar, Bezos no hace lo que pone ese libro o artículo que has leído. De hecho, Bezos no hace ni lo que el propio Bezos dice en las entrevistas. Y para seguir, no sales de la misma posición que él y no estás en su contexto, que es lo más poderoso, así que hacer lo mismo llevará, siempre, a resultados diferentes.
Y no voy ni a empezar con los que venden obviedades como si fueran oro. Porque si como emprendedor necesitas que te recuerden ser proactivo, poner «primero lo primero» y hábitos eficientes similares… Amigo, creo que lo tuyo no es ser emprendedor.
3. La «táctica de la semana»
Ya sea la IA, el storytelling muy mal entendido, el growth hack de moda o lo que sea, con esto pasa lo mismo que con las rutinas y hábitos. Si no eres esa empresa o persona, en el mismo contexto y en el mismo momento, seguir esas tácticas te llevará a resultados muy diferentes.
Y eso, si realmente la táctica le sirvió a esa empresa para algo más que para intentar vendértela a ti.
Además, perseguir tácticas es perseguir zanahorias atadas a un palo, no rascas más que la superficie y vas probando una cosa y mañana otra. Con tanto cambio de dirección, es complicado llegar a alguna parte.
Es por eso que, cuando escribí Lo que no te cuentan sobre emprender, me centré en principios fundamentales, en aportar herramientas que permitan, en cualquier situación, valorar esta de manera correcta y seguir la dirección general que tiene más probabilidades de funcionar.
Probabilidades, ese es el verdadero nombre del juego.
No es tan atractivo como el secreto de la semana, pero en esas páginas y en estos mismos correos ya hemos hablado de las virtudes de abrazar lo aburrido, en vez de perseguir la última moda cambiante hacia ninguna parte.
4. El problema del tiempo
Otro de los motivos por los que «nada funciona» es otro clásico del que ya he hablado aquí también alguna vez, el hecho de que todo requiere más tiempo y esfuerzo del que pensamos. Al menos, todo lo importante.
Por eso, cuando trabajo con clientes, lo primero es gestionar sus expectativas. Si tienen la noción de que lo que vamos a hacer va a aportar resultados extraordinarios, o esperan mucho en poco tiempo… Entonces no los cojo como clientes.
Hace poco, hablaba de situarnos en juegos que podamos ganar, y esos clientes son juegos que siempre perderemos. No me importa lo buenos que seamos, nadie puede caminar sobre las aguas.
5. La mayoría de cosas, simplemente, no salen
La otra verdad que tapamos con mil palabras bonitas e historias de éxito es el hecho de que estamos jugando a uno de los juegos más difíciles que hay.
Por definición, emprender es crear algo de la nada, contra pronóstico y contra otros ya establecidos que compiten con nosotros.
Y eso es muy, muy difícil.
No podemos olvidar que el 85% o más de nuevas empresas tiene que cerrar y que fracasar es lo normal en este juego. Triunfar o mantenerse es lo raro, a pesar de que no paremos de oír historias de este tipo, como solo oímos las de los ganadores del gordo cada 22 de diciembre.
Es por eso que, si las cosas no nos salen, encima no nos machaquemos, porque no significa que seamos un fracaso.
La mayoría de cosas no saldrán, es lo que hay en este juego y también lo más normal.