El otro día me preguntaron qué consejo daría a un emprendedor si solo pudiera dar uno. Y he de reconocer que me quedé un buen rato pensando y desechando, porque poder dar uno no significa que sea necesariamente el mejor, además de que cada empresa es un mundo, generalizar es errar y todo eso.

Por supuesto, la pregunta era trampa, habría mucho que matizar y todo ese bla bla que no le interesa. Pero tras más de 20 años largos en este juego, en realidad me apareció claro tras pensar un poco, porque aquí estamos a lo que estamos.

Y ese consejo es ir siempre donde está el dinero.

Ni emprender cruzadas, ni seguir pasiones ni todo eso que nos cuentan porque suena bien y vende libros, si quieres aumentar al máximo las probabilidades de sobrevivir como emprendedor y minimizar la amargura y la incertidumbre de los días, haz lo que sea para trabajar, meterte y relacionarte en el contexto donde esté el dinero.

Eso significa ir tras clientes desahogados económicamente, trabajar en sectores pujantes y crear cosas para quienes pueden pagarlas holgadamente.

En la mayoría de ocasiones se nos presenta al emprendedor como un creador de sus sueños y muere un gatito cada vez que una startup habla de cambiar el mundo y similares.

Ve donde está el dinero, porque en un mar donde hoy habrá tormenta y mañana también, al menos el dinero dará momentos de calma o hará que nuestro barco sea robusto.

La solución a todos los problemas

Por supuesto, si alguien quiere emprender para hacer lo que siempre quiso, independientemente del dinero, adelante, pero la vida real y, especialmente los negocios, se mueven por él.

Todo termina en cuanto los euros se secan y, francamente, aún no he visto una empresa que no pudiera arreglar la enorme mayoría de sus problemas con más dinero.

Eso, para quienes no tiramos de capital riesgo u otros mecanismos de financiación similares, implica vender, pero en realidad, no me importa, al final es dinero.

Y si estás en un sector donde no lo hay o dirigido a clientes que no pueden pagar, en realidad da igual lo que hagas y lo loable que sea, porque sin dinero vas a tener que parar y cerrar pronto.

Como dejaba caer en el libro Lo que no te cuentan sobre emprender, resolver problemas acuciantes de gente con dinero es lo más parecido que hay a una fórmula del éxito.

Aparte de eso, poco. Porque la realidad del mundo debería complementarse con eso que he dicho antes, con resolver problemas mejor que el resto, etc, pero la realidad es que, reducido a la mínima expresión, si quieres más probabilidades de sobrevivir, de no trabajar hasta las tantas por céntimos y de no pasar noches en vela, acude donde está dinero, busca clientes desahogados, inversores a los que les sobre.

Puede parecer una visión muy utilitarista, especialmente en alguien como yo, que he demostrado constantemente mi falta de pragmatismo y la capacidad de pisar mis propios consejos. Creo que siempre he tenido una buena razón, porque ese utiliratismo y esos euros no son lo único que hay, ni lo más importante, pero esa es otra conversación más amplia.