Hoy, algo importante porque, aunque no lo parezca, tiene implicaciones mucho mayores de las que parece.

A lo largo de los años me han preguntado en varias ocasiones si creía que tal o cuál época era buena para emprender o no.

Si dependes de conseguir financiación y hay una crisis financiera como la de 2008, lo vas a tener más difícil si necesitas conseguir dinero de entidades financieras para lanzar su proyecto. Eso es inevitable y un obstáculo.

Pero salvo esa excepción concreta, la realidad es que no hay una época mejor o peor para emprender. De hecho, los datos muestran que la supervivencia de las empresas es prácticamente idéntica, independientemente de si se crearon en épocas de bonanza o crisis económica.

De hecho, gigantes como Apple o Microsoft se fundaron en tiempos de crisis galopante.

Así pues, no parece haber un momento óptimo para emprender, pero eso tiene implicaciones que van mucho más allá de la fundación de una empresa.

El mejor momento para hacer algo

La realidad es que, tanto a la hora de emprender, como a la de hacer cualquier cosa importante, el momento perfecto no existe.

De hecho, no es raro que, al buscarlo o esperarlo, lo usemos como excusa para procrastinar y no ponernos con eso que siempre hemos querido hacer.

Que hablo de emprender, pero en realidad, hablo de todo.

Esto se resume en el proverbio de que, para las cosas que siempre hemos querido, el mejor momento era el año pasado y el segundo mejor momento es ahora.

Sin duda, más de dos y tres expertos les hubieran dicho a Apple y Microsoft que ni se les ocurriera empezar nada con la que estaba cayendo entonces, y sin embargo…

Récord de ventas

La realidad es que, incluso en los peores tiempos, dinero suele haber. En medio de lo peor de esa crisis financiera de 2008 ya comentada, Apple sacó el iPhone de turno y volvió a pulverizar récords de venta.

Eso se debe a dos cosas muy inteligentes que hizo (hace) la manzana mordida:

  • Su capacidad de crear deseo, especialmente, con su marketing. Porque cuando dicho deseo es suficiente, sacaremos el dinero de debajo de las piedras. De hecho, creo que todos conocemos a quien se queja de que no tiene un euro, pero siempre va con un iPhone en la mano.
  • Apuntar a un público económicamente saneado. Ya he hablado largo y tendido de esto en el pasado pero, básicamente, cuanto más apuntes a un público con capacidad de gasto, más inmunizado estarás ante las crisis.

La cuestión para mí es que, cuando hablo de la enorme importancia del timing, como en el libro Lo que no te cuentan sobre emprender, no hablo de calibrar el momento perfecto, porque no existe y nos pasaríamos la vida esperando a que llegara.

El timing tiene que ver mucho con el movimiento. Si no te mueves, si no empiezas, si no sales, si no te expones, si no presentas tu idea, si no realizas esas llamadas o envías esos emails, si no haces algo ya hoy en definitiva, el timing no estará a tu favor.

Porque el momento no tiene que ser perfecto, pero tiene que ser.

Ponernos con eso que siempre ronda al fondo de nuestra cabeza, aunque sean cinco minutos hoy, es importante por una cosa: No se puede adivinar el futuro, por eso todos los que advertían a Apple y Microsoft de que no era el momento adecuado fallaron, pero en realidad, sí hay algo que se puede saber de él: que cuando llegue ese futuro, nos arrepentiremos de que eso que siempre quisimos siga sin hacer.

Que hablo de emprender, pero en realidad hablo de todo.