Hace 18 años leí un texto del emprendedor Tim Ferriss y resultó una de esas cosas que llegan justo en el momento en que lo necesitas, y que se quedan a vivir para siempre.

Que suena exagerado, lo sé, pero pasa con las cosas que llegan justo cuando las necesitas.

Y además, descubrí otra lección fundamental que, de nuevo sin exagerar ni proponérmelo, cambió para siempre mi manera de hacer negocios o afrontar ciertas cosas.

Empezando por esa lección final, nada más leerlo hice algo poco propio de la persona que era hace veinte años. En una especie de impulso salido de no sé dónde, le escribí para ver si podía traducirlo al español para mis clientes, usuarios y amigos, porque me pareció algo que merece la pena que lea todo el mundo. Especialmente, emprendedores.

Dispara siempre la bala

Envié el mensaje sin ninguna esperanza de que lo viera o respondiera, al fin y al cabo, comenzaba el pico de su fama y estaba rodeado constantemente de la corte del faraón que se empieza a materializar alrededor de esa clase de celebridades.

Pero al día siguiente, recibí respuesta.

Me daba las gracias, se alegraba mucho de que el texto hubiera conectado y sido útil y, por supuesto, decía, podía traducirlo y difundirlo siempre que quisiera entre quien quisiera, con la única condición de no comercializarlo o sacar rédito económico a cambio.

Desde entonces, me di cuenta de que, si tenemos una oportunidad de disparo, por remota que sea, hemos de apretar el gatillo.

«Always shoot your shot», que dicen en inglés, porque es tarea del mundo decirnos que no, en lugar de decírnoslo nosotros en nuestra cabeza y caer ya derrotados con antelación, antes incluso de hacer nada.

Todas las buenas lecciones en la vida, como esa y la que caló del texto que viene a continuación, se reaprenden constantemente. Las olvidamos y recordamos y, cuando vuelven, siempre tienen algún matiz nuevo, alguna utilidad adicional. Las buenas lecciones siempre tienen algo nuevo que enseñarnos cuando eso sucede, porque somos una persona diferente y encajan de una manera distinta aunque conserven la misma esencia.

Y lo que creo que enseña este texto es algo que a todos los emprendedores nos hace falta. Especialmente, a aquellos que quizá nos dejamos llevar un poco demasiado por el perfeccionismo y el vano intento de control de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Cuando quizá, ese control es, precisamente, lo que está impidiendo que ocurra lo que deseamos.

Aquí está Ferriss.

El arte de dejar que ocurran cosas malas

Acabo de aterrizar de vuelta en California después de un mini-retiro muy necesario por Londres, Escocia, Cerdeña, Eslovaquia, Austria, Ámsterdam y Japón.

Y algunas sorpresas desagradables me estaban esperando cuando revisé la malvada bandeja de entrada de correo electrónico.

¿Por qué? Porque dejé que sucedieran.

Siempre lo hago.

He aquí solamente algunos de los «regalos» que me esperaban esta vez:

  • Una de nuestras empresas de logística había cerrado debido a la muerte del presidente, causando una pérdida de más del 20% en pedidos mensuales y requiriendo un cambio de emergencia de todo el diseño web y procesamiento de pedidos.
  • Apariciones perdidas en radio y revistas y posibles entrevistadores molestos.
  • Más de una docena de oportunidades perdidas de asociación en emprendimientos conjuntos.

No es que me esfuerce por irritar a la gente, en absoluto, pero reconozco un hecho crítico: a menudo, para hacer las grandes cosas, tienes que dejar que sucedan las pequeñas cosas malas. Esta es una habilidad que querremos cultivar.

¿Qué obtuve a cambio de ponerme anteojeras temporalmente y recibir algunos golpes?

  • Seguí la Copa Mundial de Rugby en Europa y pude ver en vivo a los All Blacks de Nueva Zelanda, un sueño que he tenido durante los últimos 5 años.
  • Pude disparar todas las armas con las que siempre he soñado disparar desde que me lavé el cerebro con Commando.
  • Pude filmar el episodio piloto de una serie de televisión en Japón, un sueño de toda la vida y la diversión más grande que he tenido en meses, si no en años.
  • Me reuní con mi editor japonés, Seishisha y tuve entrevistas con medios en Tokio, donde mi libro es ahora número 1 en varias de las cadenas de librerías más grandes.
  • Tuve un descanso completo de 10 días y me sentí como si hubiera tenido unas vacaciones de dos años en cuanto a pantallas.
  • Asistí al Festival Internacional de Cine de Tokio y pasé el rato con uno de mis héroes, el productor de la serie de televisión Planet Earth.

Cuando te das cuenta de que puedes apagar el ruido sin que el mundo se acabe, te liberas de una forma que pocas personas conocerán.

Solo recuerda: si no tienes atención, no tienes tiempo.

¿Tenía tiempo para revisar el correo electrónico y el buzón de voz? Claro, podía llevarme 10 minutos. ¿Tenía la atención para arriesgarme a pescar crisis en esos 10 minutos? En absoluto.

Por tentador que sea «revisar el correo electrónico solo un segundo», no lo hice. Sé por experiencia que cualquier problema encontrado en la bandeja de entrada permanecerá en la mente durante horas o días después de apagar el ordenador, haciendo que el «tiempo libre» sea inútil debido a la preocupación. Es el peor de los estados, donde no experimentas ni relajación ni productividad.

Enfócate en el trabajo o enfócate en otra cosa, nunca en algo intermedio.

El tiempo sin atención no vale nada, así que valora la atención sobre el tiempo.

Aquí hay algunas preguntas que pueden ayudarte a poner las anteojeras de productividad y poner las cosas en perspectiva. Incluso cuando no estés viajando por el mundo, desarrolla el hábito de dejar que sucedan las pequeñas cosas malas. Si no lo haces, nunca encontrarás tiempo para las grandes cosas que cambian la vida, ya sean tareas importantes o verdaderas experiencias cumbre. Si fuerzas el tiempo pero lo salpicas con distracciones, no tendrás la atención para apreciarlo.

  • ¿Cuál es el objetivo, que si completas, podría cambiar todo?
  • ¿Qué es lo más urgente ahora mismo que sientes que «debes» o «debería»" hacer?
  • ¿Puedes dejar que lo urgente «falle», aunque sea solo por un día, para llegar al próximo hito en esas tareas que potencialmente pueden cambiarte la vida?
  • ¿Qué ha estado en tu lista de «quehaceres» durante más tiempo? Empieza con eso lo primero en la mañana y no permitas interrupciones ni almuerzo hasta que termines.

¿Sucederán cosas «malas»? Sí, surgirán problemas. Algunas personas se quejarán y rápidamente lo superarán. PERO observar las cosas en perspectiva te permitirán verlos como lo que son: minucia y pequeños contratiempos reparables.

Haz de este intercambio un hábito: Deja que sucedan las pequeñas cosas malas y haz que sucedan las grandes cosas buenas.